Incluso después de haber recibido el alta del hospital, sabía que necesitaba esforzarme al máximo para ayudar con los detalles finales del evento benéfico de la empresa. Aunque la presión que Jordan y mi suegra ejercían para que descansara era comprensible, me sentía decidida y obligada a contribuir de la mejor manera posible, dadas las circunstancias.
Planifiqué mi día cuidadosamente, priorizando el equilibrio entre el descanso y el trabajo. Decidí realizar mi trabajo en pequeños intervalos,