CAPÍTULO 83: LA FARSA SE CAE
Vanessa
No espero nada bueno cuando suena el celular a las tres de la mañana. Durante años he aprendido a leer las señales del peligro antes de que se materialicen, a detectar el temblor sutil en el aire antes de que el mundo se derrumbe. Lo miro sin tocarlo, como si el aparato pudiera morderme. Es un número desconocido. Me incorporo en la cama, siento el peso del silencio, el aire espeso como un presagio, y finalmente deslizo el dedo para desbloquear la pantalla.
H