Derek
He perdido la cuenta de los días y las horas, el tiempo aquí no existe, solo el frío que se cuela por las paredes, el olor a óxido y encierro, el sabor amargo de la sangre seca en mi boca. Me duele cada parte del cuerpo: los brazos, la espalda, siento el cuello rígido por haber dormido sentado, encorvado y atado como un animal, pero no es eso lo peor, lo peor es no entender, no saber por qué ni tener un nombre al que culpar.
Al principio pensé que era una venganza de Andrew Beaumont, ese