Derek
Estoy en una sala de juntas en Los Ángeles, rodeado de abogados, inversionistas y un sinfín de palabras que deberían importarme, pero no escucho nada. Solo veo sus labios moviéndose mientras en mi cabeza resuena la voz de ese imbécil de Morgan.
"Mi amor."… "El bebé es mío."
Apretó los puños bajo la mesa. ¿Quién se cree que es ese veterinario de pueblo? No tiene ni idea de con quién está jugando. Pero lo que me irrita no es él, no. Lo que realmente me carcome es la duda. Esa pequeña maldit