CAPÍTULO 163: GASOLINA Y FUEGO
Vanessa
El olor de la gasolina se mezcla con el aire de la cabaña donde me escondo. Cuatro bidones llenos alineados junto a la pared, dos mecheros nuevos y una caja de cerillas que tintinea cada vez que la sacudo. No hay temblor en mis manos mientras repaso cada movimiento. No voy a dejar que Maddison Evans, esa insignificante que alguna vez fue una asistente sin valor, se salga con la suya quedándose con Derek, con mi posición y con su hijo. Si voy a caer, me ase