CAPÍTULO 162: LA ÚLTIMA SOMBRA
Derek
Las luces frías del hospital me siguen persiguiendo incluso cuando salgo por las puertas automáticas. No debería dejar a Maddison aquí cuando sé que está al borde de un colapso por todo lo que pasó, pero no tengo opción. Si no salgo ahora, si no muevo cada pieza que tengo, ese niño —nuestro hijo— puede desaparecer para siempre, y no voy a dejar que esa bruja lo tenga ni un segundo más del que ya lo tiene.
El investigador privado me espera junto a un vehículo