CAPÍTULO 164: LA RUTA MARCADA
Derek
El mensaje llega a mi teléfono a las once en punto, solo es una línea seca que me congela la sangre: “Si quieres al niño vivo, ven solo a medianoche. Sin policías.” No hay firma, pero no hace falta, sé que este mensaje lo envió Vanessa.
Estoy sentado en la habitación del hospital, al lado de la cama de Maddison. Ella duerme, o al menos eso parece, con la respiración tranquila y la mano sobre su vientre. La luz tenue del monitor ilumina su rostro pálido. Miro