CAPÍTULO 138: LA SANGRE NO MIENTE
Derek
El silencio que se instala entre nosotros pesa más que cualquier palabra. Maddison me mira con los ojos empañados y una expresión que no logro descifrar del todo. Tiene la respiración agitada, las mejillas encendidas, y en sus manos tiembla la imagen impresa de una ecografía que no necesita explicación. La veo clara, nítida, con esas pequeñas líneas que delatan una nueva vida creciendo dentro de ella.
—Perdóname —susurra, casi sin voz—. No sabía cómo decí