CAPÍTULO 131: DOS LÍNEAS EN SILENCIO
Maddison
Hay un vacío que no se llena ni con palabras ni con abrazos. Es una especie de hueco sordo en el pecho, como si el corazón quisiera latir más lento para que todo se detenga un poco, para que el mundo me dé un respiro, pero no lo hace. No se detiene. Solo sigue empujando los minutos, los días, los escándalos, los titulares que me nombran como si yo fuera una caricatura de villana, como si amar a alguien fuera un crimen que se paga con la humillación