CAPÍTULO 109: EL ECO DEL MIEDO
Derek
Las líneas de la carretera parecen interminables, como si el camino se burlara de mí, estirándose más con cada kilómetro que dejo atrás. El volante tiembla bajo mis manos, no sé si por la velocidad o por la furia contenida que llevo desde que leí el mensaje de Jonathan. Maddison se fue sola. Con todo lo que está pasando, con las amenazas, con lo que sabemos, decidió irse sola a buscar a nuestro hijo.
¿En qué demonios estaba pensando?
Las preguntas me taladra