53. ¡Lo buscan desde el castillo!
Todavía los sirvientes no habían salido a sus labores, pero no demoraban en hacerlo y Regina no deseaba ser vista en esas condiciones, por lo que se levantó con prisa. Los cascos de un caballo llamaron su atención, William la observó con el ceño fruncido, extrañado por lo temprano que alguien se atrevía a llegar. Eso lo puso alerta.
—Ve con Dash, yo me encargo —le pidió, preocupado y anhelaba haber bajado su espada o, al menos, una daga, pero apenas si vestía ropas ligeras que cubrían su cuerpo