58. El anillo
Regina no supo cuánto tiempo había dormido, pero al abrir sus ojos se exaltó, el carruaje ya no se movía y el paisaje que alcanzó a ver por una apertura de la cortina se le hizo de lo más conocido, pero ya no se sentía como el hogar en el que creció.
Había pasado tanto tiempo desde el día que salió de ese castillo, donde pasaron tantas cosas que la llevaron a lo que vivía en su vida, además de los intensos recuerdos con su padre. Era el mismo lugar, pero ya no era su hogar. Las paredes se veían