57. Lejos
Selene miraba a Frederick y ninguno de los dos sabía qué decir, porque lo que sabían parecía ser insuficiente en ese momento. La única que podía dar un poco de información se encontraba golpeada y todavía en el suelo, porque Jack no se atrevía a levantarla y que alguna herida de las que tenía pudiera empeorar.
—No-no-nosotras hui-mos de él —murmuró Serafina.
—Mi amor, no hables, guarda fuerzas —le pidió Jack, sin evitar que una lágrima se deslizara por su mejilla. Serafina le regaló una leve so