50. Fue perfecto
La celebración fue sencilla, pero la alegría era algo palpable en el ambiente. Serafina lucía radiante y Jack podía considerarse el hombre más feliz del reino. Los sirvientes no dudaron en felicitarlos y como regalo de boda les organizaron una pequeña reunión con la mejor comida que pudieron preparar, tanto así, que sacrificaron el mejor cordero de la granja, lo acompañaron con verduras frescas y un poco del vino que guardaban para cuando la familia real visitaba la casa de descanso.
El párroco