29. Sin prejuicios ni temores
Regina no se dio cuenta del momento en el que se quedó dormida, con Dash a su lado y solo se despertó cuando escuchó la puerta abrirse. El ruido la sobresaltó, su corazón se agitó dentro de su pecho casi con violencia, estaba del lado contrario de la puerta y no había manera de conseguir ver al intruso. Se movió ligeramente y entonces se giró y lanzó sobre la sombra que deambulaba en la habitación.
—¡Aah…! —gritó Serafina, cuando su cuerpo fue impactado por Regina, eso la hizo tropezar y caer s