11. Vengan con nosotros
—¿Serafina? —preguntó Regina al escuchar la voz de su doncella, pues todo parecía haberse quedado en un silencio incorruptible. Regina caminó hacia las escaleras, que le daban vista directa a la entrada de la posada —. ¡Serafina! —gritó con la ilusión de volver a verla, sin embargo, el llanto suave de Dash la hizo retroceder y volver junto al pequeño.
La mujer miró hacia el lugar de donde venía la voz que la llamaba y al ver a Regina, su corazón dio un brinco, el miedo y la desesperación la em