P.O.V Clara
No puede ser que desde que estoy aquí en España no he podido ver a mi Calem. Bueno, además de que él no me quiere ver. Pero él es mío, solo mío. Esa perra no me lo quitará.
—Ya quita tu cara de niña que no rompe un plato. Porque ya tienes toda la vajilla rota. —Escucho los gritos de Burak.
—Cállate, Burak —le gritó molesta. Voy hasta donde está. Miro que está parado, mirando por la ventana. Me acerco y le comienzo a golpear la espalda. —Eres un canalla.
—Y tú eres una zorrita bien h