P.O.V Larissa
Debo de admitir que no sé qué hacer, no sé dónde poner mis manos o qué hacer con ellas. Mientras que Calem sabe bien dónde tocarme y besarme.
En eso siento como su parte de Calem se despierta y yo me levanto para no sentirlo del todo porque no sé si a él le duela que lo aplaste.
—¿Qué es eso? ¿No quieres? Para detenerme —me interrogó Calem con las pupilas dilatadas.
—Si quiero. Pero no te duele que esté arriba de tu parte. —Veo que quiere reírse.
—No te rías —le digo.
—Es qu