P.O.V Calem
Escucho cómo Larissa grita mi nombre. Eso provoca en mí que no pueda contenerme más. Me libero en ella. Caigo sobre su cuerpo. Beso, su lindo y delicado cuello. Dejó otra marca en él.
—Me encantas demasiado —le susurró al oído sensualmente.
—Entonces te desencanto. —Me sale Larissa con sus chistes.
—No me desencantes, quiero seguir embriagándome de ti. Tú lo eres todo para mí —le digo y con una de mis manos busco uno de sus pechos. Siento cómo su pezón se vuelve duro. Así que de