Verella escuchaba a escondidas desde el otro lado de la habitación. Escuchar a Carmen ser destrozada por Bastian la hizo increíblemente feliz. Esto era perfecto—venganza sin siquiera mover un dedo.
"Eso es lo que te mereces. Te dije que te quedaras en la casa. Pero no, tenías que salir. Eso es lo que pasa cuando faltas el respeto a tus empleadores," murmuró para sí misma.
Su alegría no duró mucho. Vio a Bastian agarrar su abrigo y las llaves del auto. Espera—¿qué? Esto no era parte del plan. ¿