—Bastian, ¿vas a quedarte callado? ¿No necesitas hacer algo para investigar a tu esposa? —Javier Vargaz, el mejor amigo de Bastian, intentó convencerlo de que hiciera algo.
—No —Bastian se frotó la cara y luego bajó la mirada. Una guerra se libraba en su interior. Su cerebro sabía que algo andaba mal y que tenía que hacer algo para demostrarlo. Pero su corazón se negaba a aceptarlo y le decía que se callara y no hiciera nada.
En medio de un día tormentoso, Bastian llegó a la residencia de Javie