Pase un poco más de tiempo con mi hijo y luego subi a mi habitación, Briss aun no llegaba y estaba un poco preocupada no quería pensar lo peor, pero en este momento no había de otra.
Tome un baño y cuando sali me encontre con una horrible imagen, en la cama de nuestra habitacion estaba Bris coin su camisa llena de sangre.
—¡Por Dios!, ¿que te paso? —niega cuando lo voy a tocar.
—No, no quiero que me veas asi.
—¡No me importa, estas herido, déjate de pendejadas, voy a revisarte —digo acercan