Seis meses después
Abro los ojos por la horrible pesadilla que acabo de tener, todas las noches desde que regrese a casa es igual, los recuerdos de ese lugar al lado de Ruso me atormentan y no me han dejado vivir en paz. Siento las manos de Reece en mi espalda y una paz que no sentía hace mucho me recorre el cuerpo.
—¿Otra pesadilla? —asiento dándome la vuelta para mirarlo a los ojos.
—Si, es como si no hubiera salido de ese lugar, cada noche es peor que la otra —su mano acaricia mi mejilla