Sus besos recorren mis pechos y abdomen ocasionando que no pueda dejar de gemir y retorcerme en la cama, sus caricias son tan fuerte que no puedo contenerme. Cuando su boca toma mi pezon pierdo la noción de el tiempo, no se donde estoy ni quien soy.
—Estas volviéndome loco, nena —dice tomando mi rostro para que abra los ojos y lo vea —. ¿Sientes lo bien que nos complementamos? —dice, logrando que la nube de la excitación haga que diga lo que él quiere escuchar.
—No quiero que solo asientes, q