(Narra Iker)
La paliza que me estaban propinando por atreverme a matar a uno de los suyos me dejaba en el suelo. Los golpes me alcanzaban más al estar en mi forma humana y la sangre brotó de mi boca. Las patadas llegaron a mi estómago, doblándome sin poder hacer mucho. No flaquearía, no obstante, resistiría cada golpe. Greg estaba moribundo en su celda y los demás trataban de reanimarlo, eso me daba la fuerza para aguantar.
—Alfa, el fracasado alfa. —decía burlándose uno de los que había empeza