(Keira)
Esa mañana, desperté como la mujer más feliz que pisara la tierra. Mi corazón estaba en llamas, por el deseo y la pasión que liberaba al estar despertando al lado del hombre que amaba.
El no llevaba puesta camiseta, pasé mis dedos por sus nuevos tatuajes. Al cederle el poder que tenía en mi interior, subieron por su cuerpo delicados hilos de plata, que se mezclaron con los tatuajes de tinta complementándose a la perfección. Sus músculos habían aumentado, su piel se había curtido por la