(Iker)
La vi llegar caminando con una ligereza sutil, estaba más bella que nunca. El vestido remarcaba sus formas femeninas, las curvas que yo tanto amaba. Mi corazón latía con una intensidad terrible, creí que me daría un ataque. Estaba nervioso, porque a pesar de ahora ser el alfa líder, tenía miedo de que mi propia boda no saliera bien.
Cuando sentí la suavidad de su piel al rozar nuestras manos, la felicidad me colmó de pies a cabeza. El hormigueo en mis pies desapareció para dejar solo la