Entro a la mansión y me meto a la ducha, cenaré con el ogro como lo hemos estado haciendo durante estos tres meses de tranquilidad.
Se cerró otro trato así que me siento orgullosa de él me visto con un vestido casual, y zapatillas cómodas.
La puerta de la habitación se abre y me sorprendo al ver la hora, el ruso ha llegado a casa. Me mira con ternura y se acerca a mí, funde sus labios con los míos en un beso tierno y lleno de nostalgia.
Desde la última vez que nos separamos, siento cada beso