Berlín, Alemania
Viktor
Pensé que podría sin ella. Después de pasar todo el día con Emilia, creí que volver a mi rutina, a mi cama vacía y a mi vida sin distracciones sería sencillo. Estaba equivocado.
La noche avanza con una lentitud insoportable. Intento dormir, pero apenas cierro los ojos. Su rostro aparece en mi mente: su sonrisa tímida, la forma en que baja la mirada cuando está nerviosa, la calidez de su cuerpo cuando se acurruca contra el mío. Todo me atormenta.
Giro en la cama, frustrad