Berlín, Alemania
Viktor
El rugido del motor se apaga cuando llego al almacén, pero la ira dentro de mí sigue rugiendo, más feroz que nunca. Bajo del auto y avanzo con pasos firmes, sintiendo el frío acero de mi pistola bien asegurado bajo la chaqueta. Mis hombres están formados en la entrada, tensos y atentos. No les digo nada. Mi expresión es suficiente para que se aparten y me dejen pasar.
El aire dentro del almacén es denso, cargado con el aroma metálico de la sangre. El silencio es solo int