Apollo
Yo no era de los que actuaban por impulso. Cuando tomaba una decisión, la mantenía. Tenía mis reglas, y una de ellas era no acostarme nunca con una mujer sin protección.
Bajé la vista hacia la mujer en mi cama.
¿Veintitrés? Yo le llevaba diecisiete años. La diferencia de edad no era poca cosa. Cualquier otro día lo habría dejado pasar. Pero esta noche, con la piel encendida y los labios entreabiertos, la verga me palpitaba con un hambre que no sentía desde hacía mucho.
—Yo no hago nada si