Apollo
Miré a las dos personas que tenía enfrente con una actitud fría, sin rastro de empatía. Como empresario, había aprendido a reconocer cuándo alguien tenía miedo. Después de todo, necesitaba esa habilidad para tratar con socios. Tenía que saber leer a la gente.
El miedo siempre dejaba señales, pequeños detalles que nadie lograba ocultar. Algunos intentaban disimularlo hasta fingir que eran otra persona. Otros lo dejaban demasiado a la vista.
Y con estos dos imbéciles frente a mí, el miedo s