Grace
La música retumbaba en mis oídos. Seguía deslizando el dedo por los anuncios de empleo, con el pulgar cansado y los ojos secos.
Uf. Nada.
O los puestos ya estaban ocupados, o las ofertas eran pésimas; pagaban poco, exigían demasiado o eran estafas descaradas. Suspiré hondo y me pasé la palma por la cara hasta apretarme los ojos.
¿Qué carajos iba a hacer?
Necesitaba trabajo. Tenía que conseguir dinero. No podía seguir viviendo como una carga, por más que Eleanor y Wyatt me dijeran que no le