Grace
—Ponte de rodillas —dijo en voz baja y firme, sin dejarme margen para rebelarme.
Me quedé paralizada mientras esas palabras retumbaban en toda la oficina.
¿En serio acababa de decir eso? Lo miré a la cara, buscando una sonrisa burlona, una grieta en su expresión fría, cualquier cosa que demostrara que esto era una broma retorcida. Pero nada, ni siquiera un asomo de diversión.
Y entonces me hice otra pregunta. ¿Un hombre como él siquiera sabría bromear?
Parecía de los que mandaban cortar ca