Grace
Tenía calor. Tanto que apenas sentía mi cuerpo.
El calor me recorría por debajo de la piel como fuego y me quemaba de adentro hacia afuera. Respiraba entrecortadamente y cada bocanada me costaba más que la anterior. Me toqué el cuello y luego el pecho; sentí lo rápido que me golpeaba el corazón y cómo se me desbocaba el pulso bajo las yemas de los dedos. Las lágrimas me nublaban la vista y me corrían por las mejillas mientras intentaba recuperar la calma.
¿Qué me estaba pasando?
Temblaba s