Apollo
Quinn intentó girar la manija de la puerta del baño.
—No abre —dijo, confundida—. Señor, está cerrada con llave.
Adam hizo un gesto de curiosidad.
—Ah. Quizá fue a otro baño. Hay un letrero de fuera de servicio. Seguramente lo vio y fue a otra parte.
Genesis asintió.
—Sí, busquemos en otro...
—Apártate —dije.
Quinn se hizo a un lado. No pensé. No calculé nada. Estrellé el puño contra la perilla. Un chasquido seco resonó por el pasillo. El dolor me recorrió el brazo y la sangre tibia comen