Grace, Recuerdo
—¿Acabas de decir “sueño”?
Parpadeé al mirar al hombre imponente que se cernía sobre mí y se me aceleró el pulso. Dios, era hermoso, como algo salido de mis fantasías. Asentí despacio, mientras una sonrisa me curvaba los labios.
—Sí, sueño. Eres el hombre de mis sueños. Aunque te confieso que no esperaba que fueras tan... grande. Estás buenísimo, no me malinterpretes, pero no creí que me gustaran los mayores. Por cierto, ¿todos los hombres mayores están tan buenos como tú? —dije