Grace
—Tía, mami me dijo que te llamara a desayunar. ¡Vas a llegar tarde al trabajo!
Tocaron a la puerta y escuché la vocecita de Lucas gritar desde el otro lado.
Me quejé en voz baja mientras me acomodaba bajo las cobijas. La sábana estaba tibia y enredada entre mis piernas; por un momento, no quise moverme. Me aferré a la cobija, me puse boca arriba y parpadeé despacio hacia el techo, con la mente aún aturdida.
—Tía, ¿puedo entrar? Tienes que despertarte, ¡hoy tienes un evento muy importante!