Damián.
Hay cosas que uno puede olvidar. Malos cortes de pelo. Un camarero que se tira encima una bandeja entera de bebidas. Tu vecino tomando el sol desnudo cuando no debería.
Y luego están las cosas que no puedes olvidar.
Lila encajaba perfectamente en la segunda categoría.
Me dije a mí mismo que no era nada. Solo un destello de piel, un atisbo de imprudencia, una escena con la que me topé por casualidad. Era joven, impulsiva y probablemente sabía perfectamente lo que hacía. A las chicas como