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Inmediatamente.
Siempre me han gustado los domingos por la mañana, incluso antes de empezar a pecar en ellos. Hay algo en el ambiente de la iglesia que se siente denso, como miel o quizás anhelo. Cuando entro por las puertas, hay una especie de silencio que me hace sentir poderoso, como si todos fingieran mirar al altar pero en realidad estuvieran atentos al próximo escándalo. Tal vez sea solo mi ego hablando, pero hoy me lo he ganado.
Anoche elegí mi vestido, probándome varias opciones en e