Ya había entrado la mañana, sabía que era un poco tarde, pero necesitaba descansar, los últimos días habían sido demasiado complicados y mi cuerpo me pedía que me quedara un ratito más en la cama.
En la Aldea todos estaban despiertos desde hacía horas y como venía siendo habitual desde hacía unos días, todos estaban realizando las tareas que les encomendó Dante. Yo también había comenzado mis entrenamientos con Edon y por fin desde que Edon había vuelto al Claro para instruirme, habíamos hecho