Un enorme edificio se alzaba delante de mí. Era blanco con tonos dorados y circular, tenía siete torres que se alzaban a lo alto, en el medio del edificio entraba una intensa luz que salía del cielo como si le atravesara. El camino para llegar a la puerta principal era de mármol y a los lados corría el agua en dos canales, también había bonitos árboles plantados todo lo largo que era el camino. Todo eso le daba un aspecto majestuoso. El camino que llevaba a la puerta principal también estaba de