Pasado presente.
La sed de descubrir quién o qué soy realmente ya no me agobia.
Porque, en el fondo, lo sé. Soy una loba con una misión sobre sus hombros y un destino incierto que nadie puede detener. Un destino que late debajo de mi piel como una segunda sangre.
—Dime más —le ordeno. Mis palabras caen como un río que se desborda, arrasando con todo.
Asher solo me observa. Detalla cada gesto, cada parpadeo, como si fuera un depredador estudiando el punto exacto donde debe clavar los dientes.
—Yo te puedo ayudar