Apenas vislumbro una silueta borrosa, pero ese cabello revuelto y esa risa despiadada la reconocerían en cualquier lugar del mundo, incluso en medio de la oscuridad más absoluta.
Es ella, Laila, la que alguna vez fue sombra , ahora transformada en algo que trasciende la forma humana, una manifestación pura de su fuerza y de su rabia contenida durante años.
Mi corazón se acelera, y por un instante siento que la realidad se vuelve líquida, como si el tiempo mismo se doblara ante la presencia de