El aire cambia, y puedo percibir cómo el lugar responde a mi presencia. Cada objeto, cada rincón, parece vibrar con la energía liberada.
—¡Aquí queridos!... Llegan justo a tiempo —dice el diablo, saliendo de quién sabe dónde.
No digo nada , él tampoco y lo seguimos,abre una de las puertas de acero.Dentro todo está impecable, no parece que estamos a un paso del mismísimo infierno
La pintura cuelga en la pared, más viva que nunca, y siento cómo su mirada parece atravesar el tiempo y el espacio