El pacto con el diablo.
El recuerdo se apaga, y ya no estoy frente a la puerta, sino sentada en el sofá, con Sam a mi lado.
—¿Qué viste? —pregunta, preocupado.
—El diablo. Laila no es el mayor de nuestros problemas. Asher tenía razón… en parte. Cuando el velo fue cerrado la primera vez, la generación de Laila hizo un trato para que ella regresara y él quedara en su lugar.
El silencio pesa entre nosotros.
—Entonces, hagamos lo que hagamos, debe cerrarse —murmura, con la mandíbula tensa.
—Debo hacer un pacto con el mane