Sentía el sudor correr por mi frente, mis garras se clavaban en el suelo mientras esquivaba un golpe, en respuesta dí un fuerte golpe en el abdomen del guerrero frente a mí, era un miembro de mi manada que en ese momento entrenaba bajo mi supervisión.
Ya había pasado un mes desde que Stefano me había rechazado frente a su manada, desde entonces la rabia se había convertido en mi combustible, cada amanecer me levantaba para entrenar hasta que mis músculos temblaban.
No lo hacía solo por mí, lo h