El consejo de ancianos estaba reunido en la gran tienda del alfa anfitrión, Marco y yo permanecíamos en silencio, habíamos sido llamados para observar la decisión que se tomarían, las antorchas iluminaban sus rostros mientras discutían el destino de Livia, lo que había hecho, merecía un castigo firme.
—Lo que hizo Livia es inaceptable —dijo uno de ellos, mientras golpeaba la mesa con el puño— intentar envenenar a un beta de una manada aliada es inaceptable, una traición de esa magnitud pudo h