Capítulo 51. El retorno a la capital
El motor del todoterreno de Víctor rugía con una monotonía pesada mientras devorábamos los kilómetros de la carretera que nos alejaba de Veracruz. Dejamos la finca a las cuatro de la mañana, cuando el cielo aún era una mancha negra y el rocío empañaba los cristales. Dejar a Mateo y a Sofía bajo el cuidado absoluto de Doña Lupe y el equipo de seguridad de Martínez había sido desgarrador, pero necesario. Al besar sus frentes dormidas antes de salir, me juré a mí misma que esta sería la última vez