Capítulo 39. La caída de las máscaras
El bloqueo del número de Federico no fue solo un acto técnico; fue una declaración de guerra formal. Durante las siguientes horas, la casa de Lucía se convirtió en un centro de mando improvisado. El silencio que siguió al bloqueo fue reemplazado pronto por la vibración constante de mi tablet y la computadora; notificaciones de correos electrónicos que yo no reconocía y alertas de seguridad que Lucía, con su pericia técnica, lograba interceptar para evitar que él rastreara nuestra ubicación exac